Mildred

Evadirse es su preocupación, así como se evaden los problemas de la vida diaria. Allí va, como réplica de sí misma, escapando de la vida para solo olvidar. Con ojos de querer ser auspiciada por la belleza que habita en el piso 13.  La insidia la llena de dentro a fuera, sin dejar que encuentre algún signo que le permita salir de la trampa que le tiene su mente.  La mentira la hacía apática a conversaciones donde la argucia predomina. No hay más de mil sueños donde su siniestra sombra no aparezca y me quiera succionar. Qué maravilla es con sus múltiples personalidades. Sin lugar a dudas no hay algo de ti que no me guste, par de pompas marcadas y frondosas que cualquiera quisiera dormir en ellas. Ese montón de estrías que incitan a mi paladar con tal presunción. Pechos significantes, bellos. Caídos pero tan afrodisiacos para el alma. Sé de cuerpos ajenos a ella, que caerían al reciento de esa piel tibia que luce. Con escondites en su discernible cuerpo, me quiero guardar. Sonrisa que rompe cristales que funciona como resquicio para palabras dichas de tal forma que  empíricamente vuelven loco. Ojos con una constelación dentro, capaces de apagar la luna. Ilusionistas, engañoso.  Que inducen a la seducción, algo tan incomprensible e inaudito. 

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